
Las bombas de calor son los dispositivos de climatización más eficientes que existen. Se basan en la técnica de "refrigeración por compresión", que se aplica también a otros aparatos, como las neveras, los sistemas de aire acondicionado o la climatización geotérmica.
Consiguen su elevada eficiencia, de hasta un 400%, gracias a que aprovechan las leyes de la física en su favor, absorbiendo el calor de un sitio y transfiriéndolo a otro, tal y como hacen las bombas hidráulicas con el agua.
El funcionamiento es el siguiente: disponen a nivel interno de un circuito cerrado por donde discurre un líquido tratado especialmente para esta función. Este líquido es transformado de forma mecánica en gas. Mientras está en estado gaseoso, absorbe calor, y le hacemos cambiar de estado de nuevo, convirtiéndolo en líquido de nuevo mediante la acción de un compresor, que es quien necesita la electricidad; durante el cambio de estado, el gas cede el calor, que nosotros transferimos allí donde lo necesitamos.
Mediante este procedimiento, se consiguen rendimientos de hasta un 400%
Las bombas de calor ofrecen diferentes ventajas. La principal es lógicamente, la eficiencia energética. Otras son que es posible utilizar el sistema de forma reversible, es decir, que podemos producir calefacción o refrigeración con él de forma indistinta. El único inconveniente que tienen las bombas de calor es que comienzan a rebajar su elevada eficiencia energética a partir de temperaturas inferiores a ls 5ºC, con lo cual no pueden ser utilizadas en climas muy fríos.
Las bombas de calor inverter son bombas de calor que tienen un rango de potencia mucho más amplio. Detectan los cambios de temperatura, adaptando la potencia del motor al cambio en la demanda de temperatura. Las ventajas son varias. La primera es la eficiencia energética, ya que algunos aparatos convencionales sólo entienden dos formas de funcionamiento: encendido o apagado. La bomba produce sólo el calor que es necesario, con el consiguiente ahorro de energía. La segunda ventaja que conllevan las inverter es que aumenta el confort en las viviendas que las utilizan, ya que la temperatura ambiente se adapta automáticamente a los cambios de temperatura exterior: no notamos en la temperatura cuándo anoche porque la bomba aumenta su potencia para compensar el frío exterior.
Hay muchas formas de medir la eficacia de una bomba de calor. El método más adecuado es aquel que analiza el rendimiento del equipo tomando como referencia un periodo de tiempo prolongado, siendo lo más acertado cubrir un año completo. De esta manera puede medirse la eficacia del equipo tanto en verano como en invierno. Esto es lo que se denomina eficacia anual.
El rendimiento de una bomba de calor debe medirse siempre teniendo en cuenta las condiciones cambiantes del entorno. Para incrementar la eficacia anual de una bomba de calor esta tiene que desplegar toda su potencialidad incluso en las condiciones climatológicas más adversas, frío en invierno y calor en verano.
Es evidente que usted como comprador deseará conocer el grado de eficacia de su equipo. La mayoría de los fabricantes han elegido el análisis de sus equipos atendiendo a una sola variable de funcionamiento.
El COP (Coefficient Of performance) es la relación entre la energía consumida por su equipo y la energía que ha generado. De esta manera, si una bomba de calor tiene un COP 3 significa que bajo condiciones normalizadas de trabajo, produce tres veces más energía de la que ha consumido. En otras palabras, el beneficio obtenido será de un 300%.
Hay que estar atento cuando se habla de eficiencia. Un valor alto del COP se puede obtener desconectando elementos esenciales del equipo, como por ejemplo, las bombas de circulación, Ello supondrá un menor consumo energético y por consiguiente la relación consumo-producción se verá favorecida. Esto significa que la lectura e interpretación de los datos proporcionados por los fabricantes deberán ser independiente de sus planes de marketing.
El COP debe ser un reflejo del comportamiento del equipo a lo largo del tiempo. Así, el método más honesto es el que tiene en cuenta la eficacia anual que toma como referencia el año completo. De esta manera obtendremos información más veraz sobre el comportamiento de los equipos tanto en las estaciones frías como calurosas.
Una bomba de calor nunca deberá producir agua más caliente de la necesaria.
Es más importante producir agua caliente en poco tiempo y en la cantidad suficiente para satisfacer las necesidades de los miembros de su familia, que producirla a temperaturas excesivas.
Una buena bomba de calor deberá ser capaz de cubrir el consumo de su hogar y al mismo tiempo mantener una elevada eficacia a lo largo del año.
Aproximadamente el 20% de la energía consumida por una bomba de calor se destina a la producción de agua caliente. Es evidente que todo el mundo quiera suficiente agua caliente para los miembros de su familia. De esta manera es muy importante conocer, con anterioridad a la compra de una bomba de calor, cuáles son las necesidades de cada cliente en particular.
Producción rápida de agua caliente
Aumentar la temperatura del agua de consumo desde los 55- 60ºC a 65ºC puede parecer correcto. Sin embargo, se debe tener en cuenta que por cada grado que se aumente, la eficacia de la bomba se verá disminuida.
Es más importante producir agua caliente de manera más rápida y atender así al consumo de su hogar sin perjudicar su rendimiento que incrementar la temperatura del agua en un par de grados.
Hasta no hace mucho, la combinación de estas funciones requería el uso de instalaciones independientes: una caldera para la producción de agua caliente y un equipo de refrigeración. Ahora es posible encontrar bombas de calor en el mercado que se ocupan de la producción de todo este calor para usted.